lunes, 3 de febrero de 2014

EN EL PAÍS DE MANUELITO


ASESINADO, Y  SIN SENTIRLO

Alterar los sentidos con el silencio abstracto,
A veces es barato hacer con el diablo un pacto,
Solo tendras que empeñar tu alma por algo barato.
Y estarás sin la cruz en un cielo verde volando alto.

Apenas tiene 22 años y ya baila con la señora muerte,
José Javier Fernández, nombre que ahora borraras de tu mente.
Caminaba a su casa sumergido en su mundo,
Sin saber que 22 años lo arrebatarían de un segundo.

El reloj marcaba las 20:30, en Santo Domingo,
Aparecieron dos sombras que hasta hoy no distingo.
Acabo mis días, cerro mis ojos, mi vida la extingo,
Con un puñal en mi pecho, el suelo de Santo Domingo.




Dolores del Carmen, su  madre lo recuerda,
Su hijo en alcohol y por drogas camina.
Sube a la silla y envuelve en su cuello una cuerda,
Pero el amor de madre dice: esa no es la salida.

Robaba en el intento de calmar su sed,
Ahora deambula su alma sin ser,
Hoy dios juzga a un cristiano sin querer.
Hoy, sentimos historias que no hace falta ver para creer.

Así pasan las horas y los días.
Sin decir amén n queremos una mejor vida.
Como José quien por no dar lo que le pedían,
Los zapatos, y el celular dejo ir su vida


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