ASESINADO, Y
SIN SENTIRLO
Alterar
los sentidos con el silencio abstracto,
A
veces es barato hacer con el diablo un pacto,
Solo
tendras que empeñar tu alma por algo barato.
Y estarás
sin la cruz en un cielo verde volando alto.
Apenas
tiene 22 años y ya baila con la señora muerte,
José
Javier Fernández, nombre que ahora borraras de tu mente.
Caminaba
a su casa sumergido en su mundo,
Sin
saber que 22 años lo arrebatarían de un segundo.
El reloj
marcaba las 20:30, en Santo Domingo,
Aparecieron
dos sombras que hasta hoy no distingo.
Acabo
mis días, cerro mis ojos, mi vida la extingo,
Con
un puñal en mi pecho, el suelo de Santo Domingo.
Dolores
del Carmen, su madre lo recuerda,
Su
hijo en alcohol y por drogas camina.
Sube
a la silla y envuelve en su cuello una cuerda,
Pero
el amor de madre dice: esa no es la salida.
Robaba
en el intento de calmar su sed,
Ahora
deambula su alma sin ser,
Hoy
dios juzga a un cristiano sin querer.
Hoy,
sentimos historias que no hace falta ver para creer.
Así
pasan las horas y los días.
Sin
decir amén n queremos una mejor vida.
Como
José quien por no dar lo que le pedían,
Los
zapatos, y el celular dejo ir su vida

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